El proceso común de adicción al Facebook

Un buen día escuchas una conversación entre amigos y les oyes decir: “Ya he agregado a Felipe. Joer, qué foto colgaste ayer, te dejé un mensajito en el muro”
Por fin te atreves a preguntar ¿De qué estais hablando? Entonces alguien (tu amiga, el novio de tu amiga, el chico callado del grupo o la lista de turno) te dicen “¿Cómo? ¿Pero es que no sabes lo que es Facebook?” y, seguidamente, te echan una charla de una hora y media aproximadamente en la que te narran todo lo que puedes hacer en esa red social. Finalmente, alguien te dice “Yo te invito, ya verás qué chulada” y descubres que hay un universo paralelo que no conocías en el que la amiga de tu amiga ha agregado como amigos a tus amigos y hasta a tu prima tercera por parte de padre.
La curiosidad comienza a acecharte y buscas en Internet eso de “Feisbuk” hasta que descubres que se escribe Facebook. El nombre no te dice nada y, si sabes inglés, sólo descubrirás que quiere decir “Cara-Libro” .
Finalmente llega la generosa invitación de la amiga anteriormente mencionada (esa que te dice “yo te invito”) y te registras en la conocida red social. Comienzas a mentir descaradamente porque, para empezar, te quitas años, pensando en que la gente que no te conozca se lo va a tragar. Luego sigues rellenando tus datos personales y después de confirmar tu cuenta de e-mail y de rellenar los numeritos y palabras tal y como te dicen (eso se llama Captcha y es para prevenir spam…. jajajajaja) ya estás en Facebook y eres una ciudadana más del planeta Cara-Libro.
Ahora comienza la segunda fase… ¿Y qué coño hago ahora?. Has rellenado tu perfil, has subido la única foto en la que te ves monísima y tienes que tener amigos. Porque de eso se trata, de tener amigos ¿no?. Agregas a las personas que conoces o a tus contactos de e mail y te tomas un café, te fumas un cigarrito o tamborileas con los dedos esperando alguna reacción… Y DESCUBRES QUE HAY MULTITUD DE BOTONCITOS.
Posiblemente, en esta primera entrada, tan sólo te contentes con saber que has enviado solicitudes a amig@s y desconectas el PC.
Un día más tarde, recibes un montón de correos electrónicos en los que se te notifica que TE HAN ACEPTADO como amiga y en los que se te informa de todo lo que han hecho tus amigos… “Pepito Gutiérrez comentó en el tablón de Susana Cascajo”, “Susana Cascajo comentó la foto de Remedios Rebolledo”
Intrigada, entras de nuevo en “Feisbuk” y ves que la página que ayer estaba en blanco, ahora está llena de notificaciones sobre lo que han hecho tus amigos. Y ES ENTONCES CUANDO COMIENZAS A SENTIRTE ALGO ENVICIADILLA.
Ves las fotos de la última fiesta de cumpleaños de la novia del amigo de tu novio, las fotos del viaje a Mallorca de tu compañera de trabajo, los comentarios de las fotos de esa amiga insoportable, qu en realidad es una “acoplada” a tu otra buena amiga, que quiere introducirla en tu grupo… Y DESCUBRES ESO QUE TE PREGUNTA ¿QUÉ ESTAS HACIENDO AHORA?
Reconocozcámoslo, chicas, la primera vez que escribes lo que estás haciendo te quedas pensando un minutillo o dos para poner algo interesante porque te da vergüenza que los demás lean “Estoy mirando los botoncitos y las fotos y no tengo ni puta idea de cómo va esto”
La cosa se anima cuando aprendes lo que es “El Muro” y te das cuenta que puedes comentar las fotos de los demás. Al principio, por miedo o por ser nueva, siempre dejas un comentario agradable en las fotos, comentario del tipo “QUE GUAPAS ESTAIS TODAS!!!” aunque en la foto estén todas horrorosas, con los ojos rojos, miradas de zombis y la boca abierta enseñando los empastes.
Cierras el PC con la conciencia tranquila porque has puesto todos los elogios que se te han ocurrido aunque los que salgan en la foto estén horrorosos o te caigan fatal.
Y llega una nueva sesión en “Feisbuk” (al que ya has añadido en Favoritos o Marcadores) y comienzas a quitarte los complejos… subes más fotos, dejas comentarios más jocosos en los muros y fotos de los demás cuando ves que no pasa nada por ser menos diplomática y descubres por fin para qué sirven los botoncitos… “Andaaaaaaaaa si es que este que se pone rojo me dice lo mismo que me dicen en los emaaaaaaaaaailsssss que tonta soyyyyyyyyyyyyy”
Pinchas el botoncito rojo y no sólo ves lo mismo que te dicen los emails. También ves que tus amigos están inmersos en encuestas chorras del tipo “¿Qué perro eres?” o “¿Qué personaje de los Simpson eres?”… y además, tus amigos te invitan a juegos donde puedes secuestrar, jugar al poker , enviar regalos, bolas de nieva o aparcar tu vehículo… Y TE ENVICIAS. TE ENVICIAS PORQUE SECUESTRANDO O ENVIANDOLE UNA BOLA DE NIEVE A LA HERMANA DE TU NOVIO LIBERAS ADRENALINA Y TE DESAHOGAS, COSA QUE NO PUEDES HACER CUANDO LA VES Y LA SOPORTAS.
Finalmente, descubres que tus amigos se han hecho fans de actores, actrices, clubes de futbol, programas de televisión o productos varios como los Lacasitos, la Nocilla o Burguer King. Y claro, tú te haces fan para rellenar un pelín tu perfil y para que vean que eres una chica de mundo. Al principio te haces fan de las mismas cosas de las que tus amigos son fans… Hasta que te das cuenta de la utilidad de la caja de búsqueda en la que puedes buscar el nombre de una amiga del colegio, de tu jefa, de ese vecino buenorro, de tu actor favorito o de la marca de la cafetera que utilizas.
Y te haces fan, buscas, encuentras, descubres grupos,vas sumando puntos en los diversos juegos, comentas en los muros, subes fotos, descubres el chat… Y un buen día, cuando estás en una fiesta o en una cena o en una comida o simplemente estás charlando con alguien descubres que estás enviciada cuando te van a hacer una foto y dices… “Espera que pose bien porque esta foto la quiero subir al ‘feisbukkkk’”












La reflexión de la noche
Muy bueno mar!! Parece que a todos nos ha pasado igual, ¿eh? Jajjajajaja. Un beso.
Excelente!!!! yo acabo de dar de baja mi cuenta…espero no tentarme y volver, tenìa un problema de adicciòn interesante…