Reflexiones sobre ansiedad y agorafobia

multitud

Hace unos años, mientras estudiaba en la universidad, vi unas octavillas que repartió el departamento de psicología de la facultad en la que se anunciaban cursos gratuitos para superar la ansiedad ante los exámenes. ¡Ansiedad! Jamás había experimentado ansiedad. Era una persona tranquila y pocas veces me ponía nerviosa porque confiaba en que todo me saldría bien tarde o temprano.

Años después, tras enterarme de que mi padre sufría una grave enfermedad, comencé a experimentar la ansiedad y ésta limitaba algunos aspectos de mi vida, pero batallaba contra ella y, más o menos, conseguía hacer lo que quería.

Pero hace cuatro años, tras una discusión con mi ya ex novio, experimenté mientras caminaba por la calle una serie de síntomas que me asustaron: taquicardia, presión en la cabeza, confusión, mareos…. Jamás había estado mareada, nunca había tenido esos síntomas… y me asusté. Pensé que algo malo me ocurría y temí caerme en la calle, sola, sin nadie que me protegiera, a merced de los extraños que quisieran auxiliarme… o reírse de mí, o apiadarse.

Así suelen comenzar los trastornos de ansiedad con agorafobia. Todo parece ir bien o, al menos, intentas soportar los problemas cotidianos y llevarlos de la mejor manera posible. Pero un día, el dique se rompe y no eres capaz de enfrentarte a un miedo irracional que limita tu vida. Acudes esperanzad@ a diversos médicos para que encuentren una solución a tu problema hasta que te dicen que todo es psicológico y que necesitas tratamiento.

Algunas personas se liberan de la ansiedad y agorafobia en poco tiempo. Otras, permanecen años sufriendo este problema, para el que los médicos sólo tienen dos soluciones: Tratamiento psicológico y farmacológico.

Quizá, si das con un buen terapeuta, puedas solucionar tu problema poco a poco. O quizá, tu problema se alargue porque no has conseguido que tu terapeuta consiga ayudarte… Eso por no mencionar a malos “profesionales”a los que lo único que les interesa es mantener a un paciente el máximo tiempo posible, con el dinero que ello les reporta.

No hay curas milagrosas ni métodos extraordinarios. Y la ayuda no va a venir de fuera porque, queramos o no, nuestros problemas son aprovechados por los demás. Piensa en lo que gana la industria farmaceútica vendiendo antidepresivos o ansiolíticos. Piensa en lo que ganan los psicólogos gracias a tratamientos en ocasiones inútiles con los que enganchan a sus pacientes. Yo misma fui víctima de una pésima “profesional” con la que estuve dos años repasando mi vida para no solucionar nada. Por supuesto, no es mi intención criticar a los psicólogos pero, como ocurre en todas las profesiones, los hay decentes y los hay miserables.

Y seguramente, todos los que son profesionales de verdad, coincidirán en que TU eres quien debe  ayudarte. Por mucha terapia que recibas, por muchos buenos consejos, tú tienes la llave para saber cómo retornar a la normalidad.

Tras investigar durante estos cuatro años, tras reflexionar mucho sobre este problema (que afecta a más gente de lo que creemos), me he dado cuenta de varios puntos importantes para que todos hagamos autoterapia y reflexionemos. Algunos de estos puntos son ideas para que veas tu problema desde otra perspectiva. Otros puntos son consejos que a mí, particularmente, me han sido de gran ayuda.

Quizá coincidas conmigo en algunos puntos y en otros no. No te adjudiques aquello que no te identifica pero tampoco intentes ocultarte la verdad negando aquello que crees que no va contigo. Y tampoco te comas la cabeza, simplemente medita sobre ello.

  • Retornar a la normalidad: Los que padecemos transtornos de ansiedad con agorafobia, queremos volver a ser quienes éramos antes de que este problema se instalase en nuestras vidas pero… ¿de verdad queremos ser como éramos antes? ¿Te sentías orgullos@ de quien eras o arrastrabas complejos y frustraciones? ¿Es posible que la mente (tan poderosa) se encargara de crear un trastorno para somatizar la incomodidad que sentías en tu vida?
  • Identificar bien tu fobia: En algunos libros de psicología se dice que las fobias son en realidad un desplazamiento de otro tipo de miedos. Revisa los miedos que tenías antes de tener agorafobia. Miedo a ser quien eras, miedo a independizarte, miedo a relacionarte, miedo a que se rían de ti… ¿Podría ser la agorafobia una tapadera?
  • Identificar la causa: Seguramente recuerdas muy bien cuál fue el detonante que hizo surgir tus problemas de ansiedad y agorafobia pero ¿Cuál crees que era el terreno sobre el que se cimentó dicho trastorno? ¿Había algo que no solucionaste y que sólo necesitó de una serie de acontecimientos para manifestarse?
  • No caer en el victimismo: Echamos la culpa a los demás, al entorno. Y tal vez hayan tenido parte de culpa, claro que sí. La gente es cruel. La familia, a veces, es también cruel o simplemente no saben demostrar su cariño o comprenderte. Puede que te hayan acosado en la escuela, que te hayan tratado duramente o cosas peores que no me atrevo ni siquiera a pensar… Pero debes mirar hacia delante. El pasado no lo puedes cambiar, pero sí que puedes seleccionar aquello que te aporta algo y caer en el victimismo sólo desperdicia tu energía y hará que quienes te apoyan se cansen de tu autolamento.
  • No te autocastigues: Frecuentemente, los que sufrimos este problema nos autocastigamos continuamente. Pensamos “no soy normal”, “soy un fracaso”, “otros llevan una vida normal”… ¿De qué te sirve autocastigarte? Eso sólo aumentará tu ansiedad y tu frustración y es un círculo vicioso. Eres una persona normal, quizá incluso más cuerda que muchas personas. ¿Se te ha ocurrido pensar que las personas que realmente necesitarían terapia andan tranquilamente por la calle haciendo daño, robando, delinquiendo,  medrando, obsesionándose o acosando a los demás? Esas sí que no son personas normales. No te autocritiques porque seguramente, tu nivel de “normalidad” está muy por encima de muchísima gente.
  • Quiérete o aprende a quererte: Seguramente has oído esta frase muchas veces. La habrás leído en libros o en esas revistas que te proponen un plan “renove” de tu vida. Puede que tú no te quieras, que no te sientas dign@ de muchas cosas, que te odies, incluso. Si no te quieres, no podrás ser la persona que deseas porque siempre habrá un componente autodestructivo en tu conducta o un autosabotaje. Y si no te quieres, eres pasto fácil para todos los acontecimientos, palabras o personas que aumenten tu malestar.
  • Tómate las cosas con humor: El humor es la mejor terapia. El humor y el amor. Aprender a reírse de un@ mism@ es la mejor defensa contra quienes quieren herirte y es la mejor cura para tus complejos. Y el humor no sólo te relaja o te distrae sino que hace que quites importancia a cosas que en realidad no la tienen.
  • No seas autoexigente: Muchas personas que sufren de trastornos de ansiedad y agorafobia son en exceso autoexigentes y perfeccionistas. Quizá por la educación recibida o por el ambiente en el que se han movido o porque han aprendido a ser así para “ser mejores”…. ¿Sabes a lo que conduce la autoexigencia? A que cada vez que te sientas mal te culpes. A que cada vez que algo no sale como tú esperas pienses que has sido tú quien ha cometido el error. Por ejemplo, si algún día has sufrido un ataque de pánico, te culparás o te sentirás mal porque eso no es lo “ideal” o lo “perfecto”.

Espero que estas reflexiones/consejos os sirvan de algo. Si queréis aportar algo, sed bienvenid@s porque una nueva idea es bien recibida.

Escribe un comentario