Miedo al éxito

Hace unos días, intentaba subir el ánimo de una buena amiga que estaba realmente deprimida. Tras una bronca (esa es la terapia de choque que utilizo cuando mi ingenioso sentido del humor no surte efecto), mi amiga pareció reaccionar y no sé si por agotamiento o porque lo que yo decía parecía tener sentido, finalmente conseguí que mejorara… Y me sorprendí a mí misma diciendo cosas que tendría que aplicármelas.
Mi amiga se quejaba de que se sentía fracasada y, hablando sobre lo que consideramos éxito o fracaso, que para cada persona es diferente, llegué a dos conclusiones increíblemente absurdas en un principio pero que fueron cobrando sentido: El miedo a vivir y el miedo a triunfar.
Todos tenemos problemas. Todos tenemos uno de esos días en los que parece que vivir no merece la pena. Pero la cuestión es que muchas personas le temen más a la vida que a la muerte, aunque esto suene exagerado.
Vivir es ser feliz, llorar, reír, amar, estar en soledad, estar en compañía, luchar, trabajar, gozar, triunfar, fracasar, ver morir a quienes queremos, ver nacer a otros seres humanos, enfermar, sanarse, placer, sufrimiento…
El problema es que a veces, todas estas cosas se nos hacen insoportables y, aunque todos los seres humanos tememos a la muerte… ¿Os habéis preguntado alguna vez si teméis más a la vida y lo que ésta os pueda deparar?
Y hay una cuestión que muchas personas no se paran a pensar cuando se sienten frustradas… ¿Es posible que tengamos miedo al éxito?
Obviamente, todos diríamos NO si nos preguntasen si tenemos miedo a triunfar. Pero si analizamos con sinceridad nuestros sentimientos y nos dejamos de fáciles victimismos (muy cómodos, por cierto) en muchos casos nos damos cuenta que tememos el éxito por diversas razones y que, anclados en el fracaso, estamos más “cómodos” y no arriesgamos nada. De ese modo, inconscientemente atraemos situaciones que propician nuestro convencimiento y nuestro estancamiento…. y nos quejamos de ellas porque nos hacen sufrir pero, paradójicamente, es lo que realmente nos hemos buscado.
No os estoy hablando de fórmulas metafísicas o New Age como esas que publican en los libros de “Cumple tus deseos” o “El Secreto” (éxito de ventas y un timo mundial) sino de darnos cuenta que por miedo, por comodidad o simplemente porque “Eso es lo que nos han transmitido”, a veces nos labramos nuestro propio fracaso y lo alimentamos.
Quizá desde pequeñas nos han acostumbrado a creer que no es posible lograr lo que uno desea, que no valemos, que es peligroso salirse de una vida de resignación o, incluso, que debemos ser lo que los demás esperan de nosotras. Hay tantos mensajes nocivos que, intencionada o inintencionadamente nos transmiten desde que nacemos que todo eso acaba por convencernos. Es como si te escribieran un guión o como si dibujaran el mundo en el que has de moverte y fuera peligroso salirse de él.

¿Os acordais de la película “El Show de Truman” en la que Jim Carrey vivía en un mundo que él creía real y que no era más que un estudio de televisión en el que se había programado toda su vida? Dicha película no dista mucho de la realidad. De hecho, es una metáfora de la vida de muchísimas personas que nos movemos en un mundo que creemos “real”, hecho a medida por quienes nos han inculcado ciertas normas, miedos, creencias, complejos… Creemos firmemente que lo que deseamos no está a nuestro alcance, que somos feas, gordas, inútiles, incapaces de hacer realidad lo que anhelamos…. y todo eso es una gran mentira.
E, inconscientemente, movidas por esa costumbre, atraemos las situaciones negativas una y otra vez. A veces es el azar simplemente el que nos pone ante situaciones críticas (no vamos a culpar al subconsciente de todo).
La cuestión a la que he llegado tras escuchar los problemas de mis amigos y meditar sobre los míos es que, por muy absurdo que parezca, es mucho más fácil fracasar que triunfar. Sea porque nos lo han hecho creer y lo hemos introyectado o porque nos da miedo salirnos del mundo que conocemos y en el que hemos aprendido a movernos… sea por el motivo que sea, a muchas personas nos da miedo el éxito… ¡Y me incluyo porque soy consciente de lo que me mantiene frustrada, que es el primer paso para decidir lo que deseo realmente!
La cuestión es: ¿Estamos dispuestos a ser sinceras con nosotras mismas y analizar si realmente queremos lo que decimos desear? ¿Tenemos miedo y nos autosaboteamos o permitimos que otros nos pisen o nos hieran? ¿Atraemos lo que queremos o lo alejamos sin darnos cuenta?













hola esta muy bonito el diseño de este blog
Hola,
pues me hace pensar éso que dices, porque realmente creo que lo que tenemos ya sea porque somos o no somos fieles a nosotras mismas, es lo que hemos ido decidiendo. Podemos echar las culpas a lo que nos han enseñado, a lo que nos ha tocado vivir o a lo que sea, pero finalmente nosotras decidimos. Siempre es más fácil buscar la culpa fuera de nuestras desdichas.
La clave está en buscar qué beneficio real hay detrás de nuestros “supuestos fracasos”, porque al final siempre actuamos para conseguir algo.
Yo, sin ir más lejos, me he propuesto este año ganar más dinero. Estoy segura de que si no lo he ganado antes es porque había un beneficio detrás. Inconscientemente tendemos a pensar que algo perderemos a cambio de nuestros “deseos reales”. Mis experiencias las cuelgo en:
http://objetivosermillonario.blogspot.com
Besos a todas!!!!
Luz