¿Estar más delgada, por mi misma o por los demás?

Pelearse sin tregua contra los kilos de más, revela en muchos casos cierta inseguridad personal y la necesidad a veces patológica de sentirse querida.
Aprender a valorarse tal y como somos es un paso muy importante para sentirse plena y vivir feliz.
Nada provoca más atracción que una mujer que se guste a sí misma. Una mujer que se siente guapa destila seguridad en si misma y atrae todas las miradas del entorno. Pero para conseguir sentirnos guapas tenemos que tener una buena relación con nuestro cuerpo, algo que a muchas mujeres les cuesta un gran trabajo. La obsesión de tener un cuerpo “10” nos lleva a empezar dietas, ir al gimnasio o pasar por el quirófano, pero esto no dará ningún resultado sino empezamos a querernos a nosotras mismas.
La imagen que tenemos de nosotras mismas tiene mucho que ver con nuestra historia emocional, a la que se añaden los modelos culturales que nos venden y que obligan a la mujer a llevar un determinado camino.
Las curvas son específicas del cuerpo de la mujer y la mayoría de los hombres las prefieren a las mujeres andróginas y sin curvas. En multitud de culturas las curvas femeninas están asociadas a la sensualidad, y a la voluptuosidad. ¿Por qué entonces decidimos encorsetarnos? ¿Quizás para contener nuestra sensualidad? En todo caso obsesionarse con adelgazar, significa concentrarlo todo en el físico y silenciar nuestros deseos.
Debemos pararnos a reflexionar y ver hasta que punto una obsesión con el peso, tapa otras carencias y como podemos equilibrar todo esto en nuestra vida, para llevarla con más alegría y felicidad.












Escapar del aburrimiento