¿Fracaso escolar?
Muchos malos estudiantes no lo son por falta de capacidad intelectual, porque no captan conceptos abstractos, tienen escasa memoria… La clave de su problema reside en que no tienen orden, son poco constantes, tienen poca fuerza de voluntad, carecen de disciplina y de hábitos para hacer planes de estudio a corto y medio plazo, y su nivel de esfuerzo es mínimo.
En los estudios es muy importante “aprender a estudiar”.
La voluntad para el estudio debe ser fomentada e inculcada a partir de la infancia, haciéndola atractiva y siendo los padres sus principales impulsores.
La sabiduría en los temas educativos está en un punto medio entre exigencia coherente, dosificación y conocimiento de las aptitudes y limitaciones de cada persona. El aprendizaje y el condicionamiento son modificados por refuerzos positivos (recompensas) y negativos (castigos).
Hay que escuchar al niño y al adolescente. Escucharle quiere decir tratar de ponerse a su altura, comprenderlo, aprender su psicología, intentando sacar lo mejor que hay en su interior y desbrozar lo que no es constructivo, para pulirlo.
Un niño que no tiene educada la voluntad será un adulto indefenso. La pedagogía auténtica debe facilitar la tarea para que el niño llegue a ser lo que verdaderamente debe; promover todo lo bueno y positivo que lleva dentro.
Hay que aprender a hacer un plan de estudio. El orden y el horario van unidos en un principio. Uno de los primeros efectos del orden en relación con el estudio es que proporciona paz y hace ver las cosas que hay por delante con claridad y serenidad.
La inteligencia se desarrolla estudiando. Educar es incitar a dar lo mejor, lo máximo de uno mismo, de forma escalonada; enseñar y grabar en la conducta aprendizajes y esquemas de referencia positivos que eleven el nivel de ese sujeto, haciéndolo cada vez más persona. Educar es hacer que alguien sea más persona, más libre e independiente, que sepa hacerse cargo de sí mismo y estar abierto a lo mejor.
“Hago lo que debo, aunque me cueste, aunque no lo entienda en ese momento”
“La conquista de la voluntad” Enrique Rojas












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