Si supieras lo que a veces…

me cuesta respirar —garganta a la deriva
remontando el abismo líquido de las aguas—,
si supieras
del ansia de no hundirse,
la lucha permanente del cuerpo braceando
por mantener el ritmo de la respiración,
por desoír la dulce llamada de lo oscuro
—sirenas escondidas acechando mi sangre,
conduciendo hasta el fondo la lava de mis venas,
queriendo convertirla en maraña
de líquenes y erizos—.
Si supieras…
El peso del cuerpo oprime los pulmones,
el roce de la vida araña hasta la encía,
el goteo del alma desangra todo empuje,
todo sueño gastado,
toda alba de futuro presentida;
y aún más…
ay, si supieras
que vivo a flor de agua y no sé cómo,
y ya no sé nadar
ni mantenerme.
Pilar Blanco, A flor de agua












Reiki sanación y autosanación
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