¿Dislexía o retraso lector?

Se llama dislexia al trastorno de la lectura que imposibilita su realización correcta. Aunque convencionalmente el término se aplique también a la dificultad para una correcta escritura, en este caso el término médico apropiado es el de disgrafía. En términos más técnicos, en psicología y psiquiatría se define la dislexia como una discrepancia entre el potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de un sujeto, sin que existan problemas sensoriales, físicos, motores o deficiencias educativas.
Algunos autores distinguen entre los conceptos de dislexia adquirida, dislexia evolutiva y retraso lector.
La dislexia adquirida es aquella que sobreviene tras una lesión cerebral concreta, mientras que la dislexia evolutiva es la que se presenta en pacientes que de forma inherente presentan dificultades para alcanzar una correcta destreza lectora, sin una razón aparente que lo explique. Por su parte, el retraso lector es un trastorno lector motivado por causas específicas: baja inteligencia, mala escolarización, etc.
La disgrafía es un problema de aprendizaje que se caracteriza por problemas de escritura, la persona no es capaz de expresar sus ideas de forma escrita por diversas causas, y de hacerlo, suele cometer faltas de ortografía.
Actualmente los niños, y no tan niños, leen poco y por consiguiente suelen escribir mal. Salvo que ocurra alguna disfunción como las antes citadas, es un problema de trabajo, o mejor dicho, de poco trabajo. En este mundo de tecnologías hemos conseguido que los niños se apunten a la ley del mínimo esfuerzo, y el resultado es altamente negativo.
Es tarea nuestra, padres y madres, el acompañarlos diariamente en su lectura. Deben leer entre 15 y 30 minutos diarios, en voz alta. Luego deben contarnos lo que han leido, inventar preguntas sobre el texto, buscar en el diccionario aquellas palabras que no conocen. Hay que motivar su interes y forjar su constancia y voluntad. De lo contrario, acaban leyendo sin comprensión y ésto dificulta, posteriormente, el estudio.
Hay en el mercado métodos que hacen que resulte más sencillo el aprendizaje de la ortografía, de una manera visual, para que también desarrollen la memoria fotográfica.












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