¿Hay algo para mí? Confesiones de una chica que seguramente no es como pensais

paris-romantico

Hoy ha sido un día plagado de confesiones y confusiones. He abierto mi alma por la mejor causa que puede existir y es  es sentirme mejor conmigo misma y dar final a una historia que no tenía futuro y que se basaba en el rencor.

Puesto que ya me he desnudado ante quien siempre me he mostrado inexorable y a quien he odiado, ¿por qué no hacerlo públicamente? Una se desnuda cuando confiesa sus anhelos y no cuando confiesa sus pecados porque los deseos son más privados que cualquier error… siempre hay alguien que sabe de tus errores pero no de tus deseos.

Así que voy a compartir esa parte tan íntima con todo el que lo quiera leer o, al menos, voy a compartir una parte de ella, concretamente lo que espero de las relaciones amorosas….

Para empezar diré que nunca he tenido la suerte de vivir ciertas experiencias. Por ejemplo, ningún hombre me  ha escrito jamás una carta de amor, nadie me ha dedicado una canción… ni siquiera creo que hayan dedicado parte de su tiempo a pensar en mí ni he sido su sueño ni  tampoco han deseado que el tiempo se parase junto a mí, ni han soñado conmigo ni he sido tema de conversación ni me han conquistado ni han luchado por mantenerme…

Desde  adolescente, siempre he sido la “tercera” o la “sujetavelas” o “carabina”, como queráis llamarlo. Una convidada de piedra, un pañuelo de lágrimas o una mera espectadora.

Y veía cómo mis amigas disfrutaban de estos pequeños detalles que a much@s quizá os parezcan ridículos pero que conforman esa historia personal que una nunca olvida. Escuchaba a amigos que estaban locamente enamorados de una chica y no sabían cómo llamar su atención. Escuchaba a amigas que me contaban el último detalle romántico de su novio o esa noche tan “especial” o la discusión y posterior reconciliación (con llanto, demostración de amor y pasión incluidas).

Pero lo más duro era ver que no importas a nadie, que tus virtudes y tus defectos, tu conversación o tus necesidades no importan a ningún hombre a menos que éste se sienta atraído por ti. Era duro verse como una acoplada de la novia de turno, dependiendo de la amabilidad o compasión o paciencia del novio de turno, presenciando momentos felices ( y también tristes)… En definitiva, siendo un cero a la izquierda.

No me malinterpretéis… no voy de víctima ni quiero ir de víctima. ¡Odio el victimismo! Tampoco soy una friki, ni una marginada social ni una alienígena… Simplemente supongo que en esta vida me ha tocado el papel de espectadora al menos, hasta ahora.

Si fuera victimista me contentaría con contar todo esto que quizá a nadie interese, relataría algunos momentos patéticos a los que añadiría algo de dramatismo y quizá soltaría alguna de esas frases tipo “¿Es que yo no lo merezco?”… También, probablemente, se me escaparía alguna frase que, creyendo sensiblona, escondería el rencor acumulado (porque el victimismo y el rencor van de la mano).

Pero no. No soy una de esas lloronas que pretenden que una legión de compañeras de experiencias se solidaricen conmigo  ni voy a montar un club de mujeres desafortunadas en el amor, ni estoy escribiendo esto con los ojos inundados en lágrimas, no pienso meterme nunca en uno de esos chats en los que mientes y mienten (si tienes suerte de no dar con un psicópata) y, por supuesto,  tampoco pretendo que , por esas cosas del destino, aparezca un ciber-príncipe azul que pregunte a los dueños de este blog por mi nombre y que me rescate para dar en las narices a los novios y novias que he tenido que soportar…  (Algo que no soporto es al típico/a individuo/a que se siente fracasado en el amor y de repente pasea a su pareja por todas partes para demostrar que ha encontrado quien le quiera… Aghhhh)

Nota: Si por esas casualidades del destino apareciera un ciber príncipe, por favor, abstenerse los que finjan es decir,  que no sea alguien neurótico, victimista, acomplejado, demasiado meloso, celoso, suspicaz, susceptible, mentiroso, posesivo, graciosillo, sensiblón en exceso o de esos que están enfadados con el género femenino y se creen que una, por confesar lo que siente, es la mujer ideal para presentársela a mamá…

Y no me gustan las etiquetas, es decir, que si os estais haciendo una imagen de quien escribe, podeis irla deshechando porque seguramente no corresponda con lo que soy en realidad. Probablemente me imaginéis  una chica más bien feíta, tímida y apocada, con una taza de café en la mano (o infusión) y un paquete de Cleanex en la otra, escribiendo desde un pequeño despacho con estanterías llenas de novelas románticas y una imagen del santo de turno al que miro de vez en cuando preguntándole “¿Por qué?” mientras suspiro y  lloriqueo, mirando también de vez en cuando la portada de  “El Secreto” o cualquier otro libro de autoayuda, de esos al que muchos se aferran como si fueran la Biblia, creyendo que sus sueños se cumplirán algún día…

Pues nada más lejos de la realidad. Soy poco apocada, no soy gordita y bastante normal de aspecto. Y soy  poco religiosa (aunque tenga fe a mi manera, que una cosa no quita la otra) Lo que miro es el calendario 2009 de los Bomberos de Madrid, bebo una Coca Cola Light mientras fumo un Marlboro (también light, tengo que dejar de fumar), mis estanterías están llenas de novelas históricas o de los libros de economía, marketing o idiomas, no utilizo los cleanex desde mi último resfriado y mi despacho tiene una ventana desde la que se ve Madrid y la sierra de Madrid… ¡Ah! y no creo en los libros de autoayuda.

¿Cuál es la conclusión, por tanto, de toda esta parrafada? Pues abrir mi alma y dejar que lo que me hubiera gustado vivir y no he vivido se difunda por la red porque tal vez en mis palabras muchas personas encuentren un consuelo y un motivo para reír o, mejor aún, un motivo para dejar de caer en el victimismo y la autocompasión.

No he tenido suerte en el amor, no he conocido ese lado bonito de las relaciones, no he interesado a nadie…. Afortunadamente, tampoco he experimentado el lado amargo y no vayais a pensar que  creo que todo sea perfecto.

Me gustaría haber vivido esas cosas o vivirlas, que soy muy joven y esto parece el diario de una mujer de mediana edad… (no tengo nada en contra de las mujeres de mediana edad) Así que, Dios, o como quiera que te llames… ¿Hay algo para mí o no me toca nada?

4 comentarios

  1. Vaya, he llegado a este post buscando cómo tratar con personas victimistas, he visto los tonos rosas-violáceos, he pensado “puaj”, y me he encontrado con un estupendo texto. Enhorabuena :)

    P.D.: Ánimo con dejar de fumar, es un vicio asqueroso ;)

  2. laura

    hola como bien dices si hay quienes se van a identificar con tus palabras me incluyo
    creo que entraste en mi memoria y copiastes mis pensamientos
    y no lo digo solo para para parecer interesada es la verdad bueno te mano un saludo mi correo es laura_2a@hotmail saludos

  3. Me encantó éste artículo… ¿Hay algo para mí? Confesiones de una chica que seguramente no es como pensais http://t.co/QGUMm5vg

Trackbacks and Pingbacks

Escribe un comentario