48 “flacas” para Calamaro

Andrés Calamaro Masel nació en Buenos Aires 2l 22 de agosto de 1961. Es músico, compositor, intérprete y productor argentino. Considerado uno de los más grandes artistas del rock Argentino. Durante toda su carrera ha pertenecido a bandas de gran importancia como Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez. Artista prolífico que ha compuesto varias de las canciones más importantes del rock en español.
Cuando Calamaro cumplió 8 años pidió de regalo un bandoneón, y más tarde un tambor, después de golpear los parches en casa de unos vecinos en el casco antiguo de Buenos Aires en el barrio antiguo de Once. A los 10 años, componía su primera canción “La chica del paraguas” y a los 13 y ya pasado el tiempo, se fue volcando a la guitarra eléctrica y al piano, el instrumento donde muestra mayor fluidez y versatilidad después de aprender a tocarlo junto a su maestro Oswaldo Calo.
Años después, pescando tiburones en Uruguay, Calamaro escuchó su primera oferta de trabajo, un grupo musical, que ya en sus horas bajas necesitaba un reemplazo en los teclados, y fue entonces cuando salió a las carreteras por primera vez. Calamaro debutó oficialmente como músico con el disco de éste grupo: B.O.V. Dombe en el año de 1978, junto a ellos adquirió experiencia en vivo y una sencilla pero importante presencia en la escena rockera de aquellos tiempos, donde conseguiría relacionarse con personajes influyentes con los que compartiría éxito y talento posteriormente.
Sin embargo, y gracias a la ayuda de su amigo Alejandro Lerner y de Pipo Lernoud, quienes lo recomendaron como teclista, en los primeros meses del año 1981, Calamaro recibió la llamada que cambiaría su destino: era Miguel Abuelo recién llegado de la isla de Ibiza. Con Miguel Abuelo, se formaría la nueva alineación de Los Abuelos de la Nada, en la cual encontró su lugar, tan deseado, en el olimpo criollo del rock argentino; eran los primeros años ochenta. Los Abuelos era un combinado de poesía, funky, carretera y armonías, formado por seis músicos de curtido talento y personalidad. Mientras militaba en la banda de Miguel Abuelo, Calamaro tuvo la oportunidad de pertenecer a la banda soporte de Charly García, quien había producido ya a Los Abuelos de la Nada y se había fijado en ellos para sus presentaciones en vivo. Miguel Abuelo consiguió la confianza suficiente para que Calamaro realizara sus propias canciones y las cantara, y fue así como en muy poco tiempo logró gran popularidad como compositor. En el año 1984 y aún sin publicar el tercer álbum de estudio de Los Abuelos de la Nada, lanzaría su primer disco solista Hotel Calamaro producido por Charly García.
Un poco después y ya desligado de su anterior banda, Calamaro publica un disco algo más personal, experimental, titulado Vida cruel, en 1985. Conduciendo su propio programa de radio (“Bienvenidos al Hotel”), conoce a Ariel Rot y conforman una sociedad musical para grabar, entonces, dos discos solitarios de Calamaro y salir a las carreteras de Argentina. Esta vez se desinteresan por seguir los cánones musicales de la época y se dedican a su pasión: el rock and roll. Junto con grandes músicos y en colaboración estrecha con algunas personalidades salen a la venta en 1988 y 1989 respectivamente los discos “Por mirarte” y “Nadie sale vivo de aquí” con los que Calamaro demuestra su independencia y madurez musical, llenos de grandes cosas tanto musical como líricamente, aunque el éxito era mínimo apenas con algunos sencillos como “Cartas sin marcar”. De nuevo Calamaro salía con su banda, a realizar una gira, y es del material de uno de sus conciertos que saldría entonces en 1994 un disco titulado “Live in Ayacucho ‘88″.Por aquellos días sería productor una vez más, en aquella ocasión, de la banda chilena UPA.
Calamaro y Rot deciden entonces intentarlo en España en 1990 y refundarse como Los Rodríguez, con el recordado Julián Infante, el igualmente querido Guillermo Martín, y un baterista llamado Germán Vilella, pues la situación en Argentina no era nada favorable.
En la primavera de 1990 decidió partir a España, donde se juntó con Ariel Rot y Julián Infante, dos integrantes del grupo Tequila, para llevar a cabo un nuevo proyecto musical bautizado como Los Rodríguez, palabra que tenía un significado español que lo sorprendía (se llama rodríguez al hombre que sigue trabajando mientras la mujer se va de vacaciones con los hijos, esto le da libertad para hacer cosas que no puede el resto del año). Luego de varios años como solista, Calamaro volvía a formar una banda que terminaba su formación con Germán Villela en batería y Daniel Zamora en el bajo. La banda editó tres álbumes en estudio (Buena suerte, Sin documentos y Palabras más, palabras menos) y uno en directo (Disco pirata). Cabe resaltar que la imagen del grupo era muy sólida, pero Calamaro siempre llevó la batuta de lo que fue el éxito de Los Rodríguez, pues durante la primera década de los noventa logró fortalecer su historia musical como gran exponente del rock argentino y elevarse como un letrista y músico exquisito junto a esta banda, que finalmente fue la que le dio su merecido puesto en las grandes ligas del rock en nuestro idioma.
Andrés Calamaro no podía contener su capacidad creativa, y al mismo tiempo que tocaba con Los Rodríguez seguía componiendo. Es así como editó los dos volúmenes de la serie Grabaciones encontradas, que incluyen, tal como refleja su título, grabaciones encontradas en baúles, muebles de la casa de sus padres y temas en los cuales el músico es acompañado por personajes como Luca Prodan, vocalista de Sumo, o Daniel Melingo. La grabación con Luca Prodan, (La canción “Años” de Pablo Milanés) es considerada histórica en la Argentina.
La actividad con Los Rodríguez continuaba a un ritmo feroz, pero los problemas se empezaban a notar. Hicieron Palabras más, palabras menos en 1995 y un año después la agrupación decidió separarse. Ya en 1997 Calamaro emprendió un nuevo proyecto que lo llevaría a Estados Unidos. En este país grabó, junto a músicos de sesión, los temas de su nuevo trabajo como solista, que se tituló Alta suciedad e incluía canciones como “Flaca”, “Media Verónica”, “Crímenes perfectos”, o “Loco”, cuya polémica letra expresaba: “Voy a salir a caminar solito, sentarme en un parque a fumar un porrito”.
Con su veloz ritmo de composición, en un lapso de seis meses, entre fines de 1998 y mediados de 1999, más de 100 canciones estaban listas para ser editadas, pero por problemas de espacio sólo se editaron 37 de ellas. Fue así como nació Honestidad brutal, hasta ese momento el disco más largo de la historia del rock argentino y, para algunos críticos, el mejor trabajo de Calamaro
El año 2000, después de hacer una selección de 300 temas, de 500 que graba, el artista viajó a España con sus músicos y grabó las 103 canciones que fueron presentadas en El salmón, un álbum histórico para la industria musical por contener cinco CD.
Los temas del Salmón tratan del amor perdido y de la vida contracorriente. Todo el álbum transpira una agria melancolía. Muchas canciones tienen un tono de despedida. Incluso en “Tuyo siempre” parece anunciar su retirada temporal de los escenarios. Curiosamente, ya avisa de su futuro regreso en ¿Nos volveremos a ver? Al disco fue casi imposible hacerle una crítica, ya que era demasiado largo y complejo. Pocos se atrevieron, gracias a ese trabajo se ganó el apodo de “El salmón”, como es apodado hoy en día. Aunque el disco es arriesgado y no compromete tanto la visión musical que venía de Honestidad brutal, sí es un trabajo lleno de mucho texto, líricas y madurez.
El músico pasó cuatro años sin editar material alguno. El vacío comercial se llenó con participaciones esporádicas. A partir de su trabajo en El salmón, Calamaro se manifestó a favor de la libre circulación de canciones por la red. “La música es de los que la quieren escuchar y de nadie más”, afirmaba hasta el hartazgo el compositor. Es así como en un lapso de tres años y rodeado de excesos llegó a componer centenares de canciones, las cuales aunque muy sencillas representaban la calidad lírica e inteligencia musical inmediata del artista. Poco a poco estas canciones se fueron conociendo, aunque de ellas solo salieron a la luz pública no más de 50. Para apoyar con la acción esta filosofía comenzó a brindar a sus fanáticos con páginas en Internet el material que él producía en estudio doméstico. Estas canciones aparecieron primero en Deepcamboya, un sitio bautizado con el nombre del estudio en donde el artista pasa horas escribiendo canciones. Los materiales colgados en la red eran de baja calidad sonora, por lo cual un grupo de seguidores (Camisetas para todos) se encargó de remasterizar el material y, con el permiso de Calamaro, dejarlo disponible gratuitamente en Internet. Para asegurar la calidad total de sus grabaciones, Andrés Calamaro fundó Radio Salmón Vaticano, iniciando así una suerte de ciberestudio de grabación en su sitio web oficial. No obstante, su ausencia en las tiendas de discos se hacía cada vez más notoria.
En febrero de 2004 editó el álbum El cantante, un disco de versiones de boleros y temas del cancionero latinoamericano. Luego de idas y venidas entre Madrid y Buenos Aires, se reencuentra con sus viejos amigos de Bersuit Vergarabat y, tras acompañarlos en el cierre de su gira a finales de 2004, se unen a ensayar parte del repertorio de Calamaro, habían convencido al salmón de forjar su regreso.
En 2005, el cantante argentino regresa al escenario. El 11 de febrero se presenta, secundado por Bersuit Vergarabat, en el festival Siempre Rock, llevado a cabo en Cosquin, provincia de Córdoba. La emoción transmitida por el público obligó a que Calamaro se subiera de nuevo a un escenario, pero esta vez en Buenos Aires.
El 22 de mayo de 2006 salió a la venta el disco Tinta roja, compuesto por diez tangos, producido por Javier Limón y que cuenta con la colaboración del guitarrista español El Niño Josele.
Este mismo año, se lanzaría finalmente el tributo al artista, Calamaro querido! Cantando al salmón! El elenco de este disco homenaje, incluye a buena parte de los históricos del rock argentino como León Gieco, Litto Nebbia, Pedro Aznar, Fabiana Cantilo y Fito Páez, grupos como Los Fabulosos Cadillacs, Los Pericos y Los Auténticos Decadentes, y de otras latitudes Joaquín Sabina, Niña Pastori, Julieta Venegas, pasando por algunos nuevos talentos como el catalán Muchachito Bombo Infierno, dos personalidades que quedaron fuera por cuestiones de última organización fueron el argentino Gustavo Cerati y el español Alejandro Sanz.
Desde mayo de 2006, Calamaro se propuso premiar a los más nostálgicos realizando varios conciertos junto a su compañero Ariel Rot, entregando a ellos varias presentaciones (con llenos totales) e interpretando canciones de los Rodríguez, muy pocas veces escuchadas. Durante el año 2006 sale a la venta el disco El palacio de las flores, el cual graba junto a la banda soporte de Litto Nebia, “La Luz”. La mayor parte del material es compuesto íntegramente por Andrés, sin embargo se ven colaboraciones del mismo Nebia y de Vicentico.
Durante el 2007 Andrés es reconocido como la personalidad del año en Argentina, en una ceremonia tributo en la cual se destacaron las presentaciones de Fito Páez (que interpretó la canción “Flaca”) y a la cual asistió sin ningún problema el músico Charly García.
Durante el mes de enero de 2007, es padre por primera vez. Calamaro tiene a su primera hija junto con la actriz Julieta Cardinali el día nueve de ese mismo mes. La nena es llamada Charo.
En septiembre de este año sale a la venta “La lengua popular”, el 11 de septiembre, quizás el disco más comercial del artista hasta la fecha. Esta producción transpira un nuevo aire en el músico, muestra de su situación sentimental y su condición de padre por primer vez. El disco vuelve a la sencillez de lo más popular del artista alejándose de la experimentación y la eclectricidad musical pero lleno de madurez y experiencia, dignas de un artista de larga trayectoria musical. En este período sale a la venta el DVD “Dos son multitud” sacado de la gira que Andrés hizo con Fito y los Fitipaldis durante el 2007.
En el año 2008 “El Salmón” se reúne con su vieja banda Raíces, 30 años después de su primer producción, para lanzar un nuevo disco con versiones de aquel clásico “B.O.V. Dombe. En marzo de ese año, Andrés Calamaro ganó por segunda vez el premio Carlos Gardel de oro, además de quedarse con otros cinco gardeles en los rubros: artista de rock, diseño de portada, canción del año, videoclip y álbum del año, todos por su disco La lengua popular.
En enero del año 2009, y a raíz de la celebración de los 10 años de la revista “efe eme”, Andrés Calamaro ofrecería el disco inédito “Nada se Pierde”, cargado de temas desconocidos hasta la fecha.
En la edición de 2009 de los Grammy Latinos, Calamaro fue reconocido con el premio a Mejor álbum rock vocal, por su disco “La lengua popular”. En medio de la gira, se daría a conocer el lanzamiento de la primera Antología del músico titulada “Andrés (Obras incompletas)”. En ella se incluyen las mejores canciones de sus últimos 10 años de vida artística, una selección de versiones de otros músicos como también la grabación de 36 temas inéditos de la época post-salmón escogidos por el mismo Calamaro para la ocasión. El Box-Set se compone de 6 CD’s (3 de éxitos y 3 inéditos y conciertos) y 2 DVD’s.
Su influencia con el paso del tiempo ha sido innegable. Ha compuesto decenas de hits con los que ha sido reconocido en el mundo musical, pero además de eso ha logrado trascendencia con discos que van de lo simple a lo complejo de manera versátil y coherente. Su estilo es ecléctico y en su música podemos encontrar rasgos de puro rock n’ roll pasando por el folk, funk, tango, blues, jazz, reggae, bossa nova y hasta incluso hip-hop. Sus discursos y frases célebres le han dado státus de poeta, algo con lo que muchos no están de acuerdo. Incluso, cultores radicales lo acusan de que lo suyo, no es en absoluto rock. Sin embargo es un artista totalmente flexible que en sus conciertos ha mezclado el más puro rock n’ roll con diversos géneros. Es considerado con algunos cuantos más, como unos de los mejores cantantes solistas del influyente rock argentino, y muchas bandas y cantautores tienen bajo sí mismos una influencia radical de Andrés Calamaro en su música.













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