Otoplastia: Olvidate de las orejas de soplillo

Gracias a los avances en cirugía podemos solucionar ciertos defectos que nos causan complejos. Las orejas despegadas son, desafortunadamente, un motivo por el que muchas personas se sienten acomplejadas. Numerosas mujeres no se atreven a llevar un bonito recogido por temor a mostrar las orejas y, en el caso de los hombres, el problema es más difícil de disimular. Los complejos estéticos son especialmente duros en la infancia y en la adolescencia (cuando se está forjando el carácter de los jóvenes y la imagen parece ser motivo de burla)
Pues bien, gracias a la cirugía estética de las orejas u otoplastia,- que es una de la pocas intervenciones que se lleva a cabo en adolescentes y niños a partir de 8 años – además de en adultos, se puede solucionar este problema estético con una sencilla intervención con la que se corrige la alteración en la posición y forma de las orejas.
Si la palabra “cirugía” te provoca rechazo, no te preocupes. La otoplastia se realiza mediante una incisión en la parte posterior de las orejas, por lo que no quedan cicatrices visibles. A partir de esta incisión se realiza la remodelación del cartílago haciendo que se pliegue en los puntos adecuados y se reduzca así la profundidad de la concha, pero siempre con el objetivo de dar un aspecto lo más natural posible.
Además, lo habitual es que la otoplastia se realice con anestesia local, eso sí, en un quirófano con todas las garantías necesarias. No es necesario permanecer ingresado y la duración de la intervención oscila entre hora y media y tres horas, dependiendo del caso.
Las intervenciones más frecuentes son: la corrección de orejas prominentes “de soplillo”, cirugía en oreja contraída o en copa y corrección de lóbulos rasgados o deformados. Tras la intervención se coloca un vendaje que modela perfectamente cada parte de la oreja para permitir la curación en su situación correcta. Este vendaje se mantiene durante unas 24 -48 horas y, una vez retirado, es conveniente utilizar una cinta elástica por la noche durante tres o cuatro semanas para evitar que durante el sueño se doble la oreja hacia delante. El dolor es leve, excepto en la primeras horas, por lo que deben administrarse analgésicos. Pueden haber cambios pasajeros de coloración de la oreja, que desaparecen progresivamente entre las 24 y 48 horas siguientes a la intervención.
¡Con una sencilla intervención se pueden evitar años de baja autoestima!
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